CAPÍTULO 11
Los músicos se dirigen a los jóvenes sonriendo y les hacen una propuesta a algunos de ellos, no a todos pues aunque les gustaría no es posible.
—¿Nos están hablando en serio? —comenta uno de ellos con una radiante sonrisa en el rostro. —¿Quieren que..? —se sorprende el chico.
—Algo así no lo hubiéramos imaginado ni en nuestros mejores sueños. —comenta otro de ellos.
—Es en serio pero también debemos contar con la aprobación de Rick. —asevera su colega.
—¿Rick... Rick... Jhonson? —pregunta nervioso uno de los chicos.
—Sí, claro. No conocemos a otro Rick. —bromea uno de los veteranos músicos sonriendo.
Todos los muchachos vuelven a emocionarse.
—Es...que...somos fans suyos desde niños, de todo el grupo en realidad. —dice el cantante de la joven banda algo nervioso.
—Es verdad. Siempre habéis sido nuestro referente musical. —se sincera el chico que toca la batería del grupo.
—¡Vaya! Nos sentimos halagados. —comenta el otro veterano músico del grupo.
Entretanto, Caroline y Rick atienden a la invitada de su hija Elena que aun no se cree que tiene frente a ella a la mujer que más admira.
Es una mujer tan cálida... Y su esposo Rick es un hombre tan atractivo, se conserva tan bien para su edad...
Por si fuera poco está tan enamorado de su mujer...Es tan bonito verlos así de enamorados...
Parecen dos adolescentes viviendo su primer amor.
Lejos de allí, la madre de la joven, que a diferencia de su hija detesta a Caroline y Rick agasaja a su padre haciendole de comer todo lo que al asesino de su esposa le gusta. El abuelo de Stefanie quiere controlar a su nieta ahora que está fuera de la cárcel. Sabe que es una chica algo Rebelde y que su hija no puede con ella, pero él tiene métodos más radicales para doblegar la voluntad de su nieta. Métodos muy similares a los que el padre de Caroline Sanders usaba con ella. Y si se resiste peor para ella. Va a controlar con quien habla y con quien no. Además ya va siendo hora que se busque un novio con el que casarse y por supuesto será bajo su permiso y supervision. Caroline Sanders hizo lo que le dio la gana al enredarse con ese... Avergonzó a su propio padre y al pueblo entero. Pero él no va a permitir eso a su nieta.
—¿Está buena la comida, padre? —pregunta su hija.
—Sí. —responde el hombre de manera seca y cortante.
Una actitud muy propia en el individuo.
—Padre, Caroline Sanders y su marido han regresado al pueblo. —le confiesa una de las antiguas enemigas de Caroline, que al igual que ella, ya tiene más de cincuenta años.
—No es posible. Esa mujerzuela estaba muerta. Tu misma me lo contaste en una de tus visitas. —responde el anciano.
—Pues al parecer no lo estaba. Y Jonathan Sanders murió en la cárcel.
—¡Qué lamentable! Sanders era un hombre decente que solo trataba de reconducir a una hija rebelde y ligera de cascos. —¿Y quién con quién se casó?
—Con aquel famoso rockero. —responde su hija.
—Así que esa desvergonzada al final se casó con ese individuo. Espero que no permanezcan aquí por mucho tiempo y que se larguen rápido. Y si no lo hacen les obligaremos a hacerlo.
Su hija le sonríe satisfecha. Ella también desea que esos dos se larguen de allí. Ni siquiera deberían haber regresado.
Los compañeros de Rick graban un vídeo con los chicos que acaban de conocer tocando una canción con el mensaje siguiente.
"Escucha esto. Luego tenemos que proponerte algo pero queremos tener tu opinión y aprobación "" Si quieres puedes hacernos una video llamada y nos vemos"
El teléfono de Rick vibra tras recibir el WhatsApp.
—¿Te importa si abro un momento mi WhatsApp? —pregunta el sueco a su mujer.
—No, amor. Pero no te demores mucho. —sonríe ella.
El le guiña un ojo.
Mientras Rick abre su WhatsApp, su esposa y su hija mantienen una animada charla con Stefanie, la primera amiga de Elena en el pueblo.
La chica que en un principio miraba con auténtica devoción a su ídolo se está dando cuenta que la mujer que admira es mucho mejor de lo que ella pensaba. Es una mujer cálida y cercana aunque se la nota algo triste. Tal vez sea por encontrarse en una silla de ruedas.
Por lo poco que pudo averiguar de ella en su juventud era una mujer muy vital y para ella debe ser muy duro verse atada a una silla de ruedas a pesar que su familia trata de no tratarlas de manera diferente por sus situación.
Y ese marido que tiene...
Se ve tan enamorado de ella, le brillan los ojos al mirarla. Son muchos los años que llevan juntos pero todavía se miran de una manera...
—¿Siempre son así tus padres? Parecen tan enamorados. —le pregunta la chica a Elena.
La hija de la pareja mira a su madre y sonríe.
—La mayor parte de las veces. —se sincera la muchacha. —A veces discuten y se pelean pero no es mucho el tiempo que permanecen enfadados. Ya sea mi padre o mi madre dejan el orgullo a un lado y se reconcilian volviendo a ser todo como antes.
—Da una envidia verlos mirándose así, como si no hubiera nadie más que ellos en el lugar, en el mundo. Como si...—comenta Stefanie en voz baja.
—Como si el mundo se detuviera en esos momentos, en esos instantes, cuando se miran, cuando se sonríen. —responde Elena mirando a su madre.
—Nos gustaría tenerte como invitada para comer aquí de vez en cuando. —propone la mujer de la cabellera larga a aquella chica que tanto la admira. —Tengo que agasajar a la única fan que tengo. —le asegura la mujer de Rick.
En ese momento las palabras de Caroline sonrojan un poco a Stefanie.
—Eres muy amable y me haría feliz poder comer con vosotros pero no creo que pueda. —se lamenta la muchacha.
—¿Por qué? —desea saber la esposa de Rick.
—Ahora que mi abuelo está fuera de la cárcel no creo que le haga mucha gracia que venga por acá. Y por lo que sé era una persona bastante tirana y autoritaria como...
—Como mi padre. —comenta la madre de Elena. —Este pueblo era así. Aunque no todo el mundo era como parecía.
Gracias a tu abuela, Rick pudo salir de la cárcel donde le encerraron de forma tan injusta. —se lamenta Caroline. —Si no me hubiera conocido no le hubiera ocurrido.
—Amor, incluso eso mereció la pena por haberte conocido y amarte. —responde su marido en ese momento tras escuchar las palabras de su esposa.
Caroline le besa con ternura.
—Si tienes problemas con ese hombre házmelo saber. No toleré que el padre de Caroline hiciera lo que quisiera con ella, aunque mi esposa ayudó bastante pues a pesar de su aspecto dulce tenía el coraje y la valentía suficiente para enfrentarse a quien fuera necesario pra vivir. Vivir. Nadie tiene porque dominar la vida de otra persona. Además ya eres mayor de edad.
—Gracias. —responde Stefanie luciendo una tímida sonrisa.
Lejos de allí. David recuerda su encuentro con Elena. Esa chica es tan hermosa... Sin duda la más hermosa de todos los habitantes del pueblo. Pero nunca antes la había visto por allí, ¿por qué?
Se acordaría de una mujer así, es de esas mujeres difíciles de olvidar. No lleva mucho tiempo viviendo en el pueblo pero se acordaría de una chica como esa.
En casa de sus padres, Elena también recuerda su encuentro con David y no puede evitar sonreír. Nunca había visto a un hombre tan guapo como él. Además salió en su ayuda con todos esos chicos estúpidos.
—¿Te importa si hago una video llamada por WhatsApp, amor? —pregunta el cantante a su esposa.
—¡Claro! Ya me prestarás atención por tu propio bien. —le advierte ella en broma.
—Eso siempre. —le guiña un ojo.
El cantante envía un mensaje de WhatsApp y el destinatario responde OK.
Una videollamada entra en el WhatsApp de uno de los compañeros de banda y los jóvenes músicos se emocionan al ver el rostro del cantante.
Uno de los músicos pone el teléfono para que Rick pueda ver y escuchar.
—Suena genial. Todos tenéis gran talento. Chicos tocad con ellos. Si veis que hay química y complicidad por no hay problema.
—De acuerdo, hermano. —responde uno de los veteranos músicos. —Nuestra hermana ¿Cómo está?
Rick sonríe y se acerca a Caroline para que salgan los dos en la vídeollamada.
—¡Qué guapa estás hermanita! —le dicen los músicos a la madre de Elena.
Caroline sonríe.
—Vosotros sí que estáis guapos. A ver si nos vemos. Tengo muchas ganas de daros un abrazo. —responde ella mandándoles un beso.
—Nosotros también y en cuanto podamos se hará. Dile a Rick que te cuide. —dice uno de ellos.
—Me cuida mucho. —responde ella.
Rick le da un corto y dulce beso en los labios delante de sus amigos.
—Tampoco es necesario que nos des envidia, Rick. Queremos que la cuides. ¿No pretenderás llamarnos cuando estéis en plena intimidad para que os veamos?
Rick estalla en carcajadas mientras Caroline se sonroja un poco
Lejos de allí, el abuelo de Stefanie que ha sido a pasear por el pueblo, escucha lo sucedido con Elena y que su nieta se fue con ella. Furioso el anciano se dirige a casa de Elena y su familia para sacar a su nieta de esa "casa de perdición"
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