CAPÍTULO 1 : LA VIDA

Tras casarse en una pequeña iglesia de Suecia, Caroline y Rick culminaron su historia de amor. Todo a pesar de la cruel mentira que el padre de Caroline le escribió al rockero y que los separó durante cuatro años. La felicidad había regresado a sus vidas, en esta ocasión para siempre, o al menos eso parecía.
El sueco pudo alcanzar la felicidad junto a la mujer de la que se había enamorado perdidamente sin apenas darse cuenta, en el pueblo que vio nacer a su padre. La dulce y también rebelde Caroline Sanders. La única persona que dio la cara por él y sus amigos sin apenas conocerlos delante de un pueblo prejuicioso e intolerante con su propio padre liderando el odio a los europeos depravados.
La maldad de un hombre intransigente, autoritario, machista y violento apartó a la pareja durante cuatro años hasta que el destino decidió hacer justicia y poner las cosas en su lugar haciendo que volvieran a reencontrarse y unirse.
Para Rick fue impactante ver acercarse a él en un concierto a la mujer que más había amado en la vida. No podía creer lo que sus ojos le estaban mostrando, pero cuando al fin se dio cuenta que era real y no producto de su imaginación se abrazó a ella como jamás lo había hecho con nadie. La tenía de vuelta después de creer que la había perdido para siempre y además descubrió que era padre de una hermosa niña. No quisieron esperar mucho para casarse y lo hicieron tan pronto como les fue posible. No querían que la vida los volviera a separar. Necesitaban, deseaban estar juntos para siempre.
En esos más de veinte años que han pasado desde entonces, veintinueve en concreto, la pareja ha vivido de todo, momentos tanto buenos como malos, las relaciones no son perfectas aunque si algo caracteriza a Rick y Caroline es el gran amor que sienten el uno por el otro. Eso los ha mantenido fuertes durante todo ese tiempo y a pesar de las discusiones típicas de las parejas, su relación es cada vez más sólida y fuerte.
Su hija Elena, ya una mujer adulta, es muy parecida físicamente a sus dos progenitores.
La vida en esos años no ha sido buena para todos los miembros de la banda, el destino que aguarda a veces a algunas personas es demasiado cruel.
—Señora, su esposo acaba de regresar de su gira. —le dice una de las empleadas de la gran casa en la que ambos viven desde hace años a Caroline.
La esposa del rockero sonríe feliz.
—Ayúdame a arreglarme un poco para que Rick me vea bonita. —responde la mujer rubia a su empleada.
—Mamá para Papá siempre estás bonita porque lo eres. —interviene su hija en ese momento entrando en la habitación y abrazando a su madre.
—Lo sé, pero...ya no soy la misma de hace años. Temo que un día despierte y se de cuenta que merece alguien mejor que yo. Alguien de quien no tenga que cuidar. —se lamenta la mujer mientras la expresión antaño feliz de su cara se transforma en una mueca de tristeza y amargura.
—Estoy despierto desde el día que te conocí, Caroline. No necesito, ni quiero a otra persona, te quiero y te necesito a ti. Nos casamos para lo bueno y lo malo. Y si las cosas fueran al revés sé que tú harías lo mismo por mi. —asegura el músico entrando en la habitación y acercándose a la mujer con la que se casó hace tantos años besándola en los labios. —Tus circunstancias ahora son distintas pero confío en que eso pase algún día y vuelvas a ser la Caroline de antes, aunque para mi sigues siendo la de siempre. Y si al final no tiene solución voy a seguir amándote como siempre, voy a seguir haciéndote el amor como siempre, cuidando de ti, con la ternura y el amor apasionado que despiertas todos los días en mi desde que hace tanto tiempo descubrí que te amaba. Mi amor por ti sigue intacto. —le asegura él acariciándole el rostro con dulzura.
Ambos, ya pasados los cincuenta años, salen al jardín acompañados por su hija Elena.
Rick que dejó atrás su melena rubia y rizada optando desde hace años por un tono cobrizo en su cabello y una media melena lisa, empuja la silla de ruedas en la que su mujer quedó postrada desde hace unos años tras un grave y aparatoso accidente de tráfico. Fue tan grave que dos compañeros de la banda de Rick perdieron la vida en el acto y Caroline quedó paralítica de cintura para abajo. Todo lo sucedido fue un duro golpe para los sobrevivientes porque no solo habían perdido a dos compañeros en ese accidente, sino que Caroline, que era también como una hermana para ellos, sufrió las consecuencias de aquel accidente a pesar que hubiese salvado la vida.
Ahora hay alguna esperanza de que la dama recupere la movilidad de sus piernas y vuelva a caminar, pero ya lo han intentado en alguna ocasión sin resultados y la mujer ha perdido la esperanza.
—Quiero ir al cementerio. —dice la mujer a su familia.
—¿Al cementerio? —pregunta su marido mientras pone los frenos a la silla de ruedas de su mujer.
—¿Por qué Mamá? —interviene su hija, una belleza rubia de ojos azules.
—Se lo debo a ellos. —se sincera la mujer. —Les prometí que iría a visitarles tantas veces como fuera posible y no he cumplido mi compromiso. Tú, Rick, eres el amor de mi vida, pero ellos, para mi, eran como esos hermanos que nunca tuve. Todos los miembros del grupo se convirtieron en hermanos. —se sincera la dama.
—Tú eras lo mismo para ellos. Te querían como a una hermana y seguro que desde donde quiera que estén te entienden. Si quieres ir al cementerio no tengo problema en llevarte. —Le asegura su esposo acariciando su mano con amor y delicadeza. —Tienes que prometerme que no te vas a poner triste o te vas a emocionar demasiado.
—le pide él.
—Sabes que no puedo prometerte eso, no quiero hacer más promesas que no puedo cumplir. Ya la hice y les fallé. —se lamenta la joven con tristeza.
—Tú no les has fallado, las circunstancias te han impedido hacerlo tan a menudo como quisieras, pero ahora mismo vamos a seguir cumpliendo con tu promesa, además yo si que no he cumplido, no he ido a visitarles todo lo que debería. —se lamenta él en esta ocasión.
—Cariño, es diferente. No has podido, no habéis podido porque las giras y las grabaciones de discos os lo han impedido, pero seguro que están felices porque seguís triunfando sin ellos.
—Eso quiero que entiendas, amor. —la besa él en la frente. —Hay diversas circunstancias en nuestras vidas que a veces nos impiden cumplir con lo que habíamos planeado.
Después la familia, con ayuda de algunos empleados de la casa ayudan a Rick y a Elena a meter a Caroline en el automóvil subiendo a él poco después. El rockero arranca el coche y conduce rumbo al camposanto en el volverán a visitar las tumbas de Joe, aquel compañero de la banda que curó las heridas de Carrie cuando se presentó en casa del músico tras la brutal paliza que su padre le propinó, y John otro miembro del grupo. Cuando llegan y Rick coloca la silla de ruedas de su mujer frente a ambas tumbas, la dama llora.
—Perdonadme por no cumplir mi promesa de venir a veros. —se disculpa la esposa del sueco observando la lápidas.
—No tienes porque sentirte culpable, amor. Ya te lo dije. —responde su esposo.
En ese momento una pareja se acerca a ellos y ambos sonríen.
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